Siempre se ha hablado de la exigencia de la Fórmula 1. La categoría reina del automovilismo, se ha caracterizado históricamente por no dar casi ninguna segunda oportunidad a los pilotos que no destacan o no obtienen los resultados esperados.

Lo que ha pasado con Daniil Kvyat, es algo extraordinario. El ruso fue rechazado en 2016 por Red Bull por su comportamiento agresivo en pista, que le costó más de un abandono y que tuvo su colofón final con un accidente con Vettel en Rusia.

Descendió a Toro Rosso, donde disputó temporada y media, y donde abandonó la F1 a finales de 2017. El año siguiente se mantuvo alejado de las pistas, pero no del Gran Circo: firmó con Ferrari para ser piloto de desarrollo del equipo italiano. A finales de 2018, su oportunidad de regresar a la F1, resurgió.

Ese viaje de altibajos no fue nada fácil para el piloto ruso, que tuvo que tener una gran fuerza mental en unos momentos que no eran los mejores para el. Gran parte de la ayuda se llama Stuart.

“Me puse en manos de mi actual preparador y coach, que me ha ayudado mucho mentalmente. Se llama Stuart y es australiano. Tengo un gran equipo a mi alrededor y estoy muy contento porque ha habido grandes personas que me ayudaron en su día a digerir bien el pasado y buscar de entender lo que tenía que mejorar como persona y piloto. Es importante reconocer lo que puedes mejorar y hacerlo”, ha reconocido Kvyat al periódico Mundo Deportivo.

 

Su secreto:

“¿Qué he cambiado? No lo quiero decir. No quiero desvelar nada. Quiero dejarlo claro en la pista. Creo que las pequeñas cosas pueden originar grandes cambios”.

Pese a la negatividad que rodeaba a Kvyat, también ha sabido valorar este camino: “Creo que fue un año duro, pero  muy positivo. Ha sido bueno trabajar en un ambiente un poco diferente como el de Ferrari. Hubo días duros, pero pocos porque fue un año muy positivo. De hecho, considero que fue un año más positivo que negativo. Si todo fuera demasiado fácil, no tendría gracia. A veces es bueno vivir algún altibajo y este año me ha ayudado a tener más hambre”, ha finalizado el campeón de GP3 en 2013.

 

Imagen: Toro Rosso