Robert Kubica es uno de los hombres con más carisma en el paddock de la Fórmula 1, con ese aura de héroe de un posible campeón del mundo cuya carrera se vio truncada en un trágico accidente mientras hacía lo que más le gustaba, conducir a velocidades vertiginosas, en aquella ocasión, en un coche de rallye. Desde entonces, hace ya seis años, ha estado en un segundo plano, olvidado por muchos y recordado con añoranza por otros tantos. Pero durante la ya terminada temporada de 2017, el vencedor del GP de Canadá de 2008 regresó a la palestra, surgiendo gran cantidad de rumores sobre si el polaco había recuperado la movilidad de su brazo derecho que perdió en el accidente, si no sería capaz de volver o si la Fórmula 1 había cambiado demasiado desde su época. Esos rumores cobraron sentido al anunciarse su participación en un par de test con el equipo Renault, en el Ricardo Tormo y en Hungaroring, aunque sus esperanzas parecían desvanecerse al  concretarse el fichaje de Sainz por la escudería gala. Sin embargo, Kubica ha realizado más test con Williams, el último hoy en las sesiones de prueba de neumáticos de Abu Dabi.

Robert Kubica ha realizado 100 vueltas en el trazado de Yas Marina y ha rodado de manera muy consistente, consiguiendo el 9º mejor tiempo a 1,716 segundos del mejor Williams. El piloto ha desmentido que pilote con una sola mano, explicando que “no sé quién lo ha dicho, pero es imposible conducir un F1 a una mano”. Ha comentado que aunque reconoce tener limitaciones, su propio cuerpo las contrarresta y supera, lo que considera una gran cualidad suya. En el apartado físico, ha explicado que no ha sido nada fácil y que ha trabajado al máximo desde mayo, y se considera incluso en mejor forma que el 2010, su último año de competición. “Estoy mucho mejor que entonces y muy motivado”, ha dicho, además, comentando que su cuerpo está reaccionando adecuadamente.

 

El ex piloto de BMW, entre otros, ha admitido que está comenzando prácticamente desde cero, porque el Gran Circo es muy diferente que hace seis años. Sin embargo, ha reconocido que “cuando corría en Fórmula 1 gané una experiencia que ahora me sirve para asimilar lo nuevo más rápido“.

Kubica ahora cuenta con Nico Rosberg como representante. Ha comentado que es un poco extraño porque se conocen y compiten desde que eran pequeños, aunque considera que se complementan el uno al otro y que se alegró mucho de que consiguiese el Mundial la pasada temporada.

El de Cracovia ha dado por válida la prueba de hoy, considerando que las tandas largas han sido muy buenas, como en Hungría. Robert explica que su confianza se basa en dos pilares: cree que su forma de conducir está dando resultados, que demuestra el largo trabajo que ha llevado a cabo en silencio todo este tiempo; y que no tiene nada que perder, que si no corre la temporada próxima, al menos habrá valido la pena recuperar la forma. Kubica se ve mejor a cada día que pasa y no considera que le deban regalar el puesto porque sí, él mismo es muy exigente y ha explicado que si no se sintiese confiado, ni intentaría conseguirlo.

Finalmente, Robert Józef Kubica ha definido el test de hoy como “una prueba trascendental para resolver muchas preguntas, la mayoría de las cuales positivamente“. Este será su último test aunque considera que está haciendo bien las cosas y que si el equipo le diese la oportunidad, aún le queda margen de mejora. Se despide diciendo que si todo va bien, “nos veremos en los test de Barcelona“.

 

 

Autor : Alberto Pacios García / @albertomclatas

Fotos : Williams Martini Racing